lunes, 17 de agosto de 2009

Lecciones de astrología


Soy una estrellita dorada, me dijo un amigo un día cualquiera y no tenía idea de qué me estaba hablando, luego me enteré que: Estrellita Dorada: Adj, masc, sing. Dícese de aquel hombre homosexual que no ha tenido relaciones sexuales con mujeres, de ningún tipo. Al parecer los besos no aplican, y menos si dichas mujeres saben que eres gay, según me comentó mi sabio y conocedor amigo.

Confieso que no tengo nada en contra de las mujeres, me parecen excelsas, maravillosas, e incluso me han llegado a gustar, y mucho, más de dos féminas, pero jamás me han inspirado nada que incluyan boca, manos y lo otro..., jamás. El sexo con las mujeres hasta me resulta algo complicado, por aquello del orgasmo, del punto g, y dada mi condición de amigo del aseo, hasta un poco nauseabundo el asunto con las chicas.


Itero, nada tengo en contra de las mujeres, pero en mi práctica profesional, los genitales femeninos dejan mucho que desear, y dado la condición patológica subyacente motivo de sus visitas y de la exposición de dichos genitales a estos ojos impolutos, me he dado cuenta, confirmado y requeteconfirmado, que me quedo con los hombres...


Entonces también soy una estrellita dorada, al igual que muchos de mis amigos por lo visto, y en lo que a mí concierne seguiré igual. No que tenga nada en contra de las mujeres, no señor, pero me resulta orgánicamente imposible después de saberme gay tocar con mis manos algo que no sea un hombre, sé que he sufrido, sé que he llorado, sé que lo seguiré haciendo, gracias a los perros, cochinos, insufribles caballeros , sé que definitivamente somos de lo peor como dicen las damas, pero qué le vamos a hacer, los hombres (suspiro) somos los hombres, y las mujeres, sencillamente no son lo mío.


P.S. Haciendo alución a la consabida saga del adolescente mago bonito, aplica también el término de sangre sucia, para aquellos que no pertenecen a la horda de estrellitas doradas que andan por ahí virginales, y que decidieron aventurarse en la complicada anatomía femenina...


Lo anterior, aclaro, no es con ánimo de burla, y va con todo el respeto para todos, es simplemente un escrito más, haciendo loas grandes a ésto tan chévere que llamamos diversidad...

miércoles, 5 de agosto de 2009

Bye Sailor!!!

Detesto que todo lo que termino escribiendo tiene algo que ver con el amor, el desamor, o alguna cosa relacionada. Pero heme aquí, nuevamente escribiendo sobre causas perdidas. Curiosamente, hace unas 24 horas acabo de hablar con el señor que inspiró mis calenturas adolescentes, y que inspiró "Hello Sailor" (para los que no lo saben, el inspiradísimo post anterior), después como de 8 años, me lo encontré el el msn (maldito invento) y zas!, vivimos en la misma ciudad, por cosas del destino (a pesar de que he huído por más de siete años, los mismos que teníamos sin hablarnos), y al parecer en unos cinco días estaría atravesando el umbral de mi puerta, porque se le antojó que nos viéramos. Curioso cómo las cosas que no son planeadas, que anhelamos, que soñamos, o idealizamos, se materializan en el peor de los escenarios, en el peor de los momentos, y terminan hasta siendo una odiosa situación. Como cuando soñé que mi primer novio sería un príncipe azul, pero terminó siendo una vulgar rata gris.

No estoy contento que el marinerito me visite, estoy un tanto sorprendido porque el que quiere verme es él, estoy seguro que me va a preguntar si soy gay, jeje. No estoy contento porque tiendo a ser muy inconforme (Dios por qué me hiciste humano!), a pesar de soñar con un reencuentro, se me hace extraño volver a ver su diminuta figura, mirándome a los ojos, con esos ojos grandototes. Tal vez me da miedo ver que el muchachito lindo del que me enamoré ya no existe..., y que lo que me queda simplemente son un montón de recuerdos, que no son recuerdos sino un amasijo de neuronas tontas, revueltas con babas, recordando bobadas.

Triste, se casa, eso me dijo por el msn (mugroso invento), con una mujer hermosa (me mostró una foto), y una vez más me toca agachar la cabeza, silente, digno, viendo cómo todos son felices, y yo aquí...