martes, 22 de septiembre de 2009

Lecciones de Entomología


Siguiendo un poco la línea de aquellas pequeñas cosas medio tontas he decidido publicar algo, evocando épocas lejanas, y más calurosas, compartiendo las enseñanzas de las tierras de donde procedo, y las tonterías con las que uno suele crecer.

Vengo de la costa norte de este gran país, diverso, pluricultural, pluritemático y pluriobtuso, desde que era niño, antes de saberme fiel seguidor de los muchachos, entendía aunque nunca me explicaran, que marica era el que se dejaba "dar", y el que "daba" conservaba su estatus de macho latino heterosexual, lo más chistoso es que este super macho podía tener esposa, hijos, mozas, miles de mujeres, y "darle"a cuando pasivo se le atravesara, y seguir conservando el status de macho costeño heterosexual (válgame Dios).

No sé cómo será en el resto del país, pero supongo que en algunas regiones ha de ser similar el asunto, con el pasar de los años también aprendí, que este macho cabrío, además generoso, que insertaba su falo en los incautos pasivos, recibía dependiendo de las millas recorridas el título de Cigarrón.

Me explico, este machote se puede comer todos los hombres que quiera por detrás, pero cuando acepta o formaliza su relación con un tipo, sufre una particular metamorfosis en el denominado Cigarrón, insecto muy popular, dadivoso, y vistoso que en la costa vendría a ser el marido del paseo, el macho de la relación, muy popular entre los estilistas de la costa, y que siempre ha de conservar (por lo menos en público) la imagen de macho re-macho, porque sino no es más que una loca pasiva.

Se hace la claridad que lo publicado no concuerda con el parecer del redactor, y no se pretende hacer ningún tipo de discriminaciones y que el lenguaje usado no hace parte del sentimiento del mismo, sino que puede considerarse una fiel transcripción de lo expresado por la voz popular costeña.

Ahora digo, qué hipocresía más grande! Desde niño aunque nadie me explicara tampoco, supe que el Cigarrón, o el que las tira de macho y se come todo, es tan gay, como el que de forma "sumisa recibe". Y digo hipocresía, porque de dónde se sacaron la idea que lo uno tiene que ver con lo otro, ¿por que un tipo sea activo lo hace más macho que el pasivo, o menos marica?, tan es así el asunto que he conocido gente, y personalmente en un tiempo hasta me comí el cuento, que ser pasivo es ser la loca del paseo, el más afeminado, y tan cierto es lo anterior, que tire la primera piedra el que no ve un tipo afeminado y no haya siquiera pensado que es pasivo, y lo digo señores porque itero..., YO también lo he pensado, y hablando de obtusos. (Aunque muchas veces se está en lo cierto ¬¬)

No soy quién para juzgar pensamientos y creencias, no soy quién para herir susceptibilidades, sólo escribo y publico el post para demostrar que nuestro país es diverso, en todo, incluso rico entomológicamente hablando... (:P)


P.S. "Dar es Dar"

lunes, 14 de septiembre de 2009

Dancing Queen




Hoy sufrí un viaje más o menos largo, por lo menos lo suficiente como para hacer ciertas reflexiones aunque tontas...


Me es muy difícil bailar con un hombre..., me tocó confesarlo, me es bastante difícil, puedo echarme flores diciendo que me muevo decentemente con una mujer, y vueltas van y vienen, y tomarla de la cintura no representa mayor problema, hasta el punto en que algunas han alabado mis torpes movimientos, pero con un hombre, es complejo (afotunadamente es en ese orden, sexo fácil, baile difícil, en comparación con las muchachas).


La primera vez que bailé con un tipo, que ha sido de las únicas, fue con el amigo de una "amiga", y lo recuerdo como ayer...El sujeto en mención, se decía amante de los "olores naturales", y nunca usó perfume, ni cosa semejante (por Dios!), el sudor corría, y la gente en un bar en la séptima bullía, y se apretujaba, mientras él me apretujaba con lujuria, su...paquete.


Debo decirles que la experiencia fue traumática, era yo un infante sin cédula, escapado en la noche esperando algo más que eso en mi primera vez en un bar gay, pero no, me tocó el maloliente libidinoso, y creo que ha marcado desde entonces mi posterior voluntad de danza.


Creo que sufro un poquito de aquello que una cierta Dra llama Homofobia Interna, o será simplemente pendejada mía..., no sé, lo cierto es que incluso con mi ex, me costaba bastante, ya con otras excusas..., sin detalles.


A veces me da un poco de envidia, ver cómo en las discotecas, y bares, se apretujan unos a otros, y otros trepados a otros, felices, sudando, restregándose, bullen, contentos, y yo con un trago en la mano no hago más sino envidiarlos...(:P).
Cuando no hay temas inteligentes..., siempre hay bobadas para comentar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Soledad Eterna


En estos días varios de los blogs que frecuento han hecho alusión a algo que me estaba rondando en la cabeza por estos días, la soledad, y en particular, la soledad de nosotros como gays.


Unos dicen, toca resignarse, otros dicen, toca esperar al príncipe rosa, otros dicen, disfruta la vida y vuelvete un vagabundo... no hay unanimidad acerca de dichas opiniones, afortunadamente, pero se observa una triste constante..., al parecer la mayoría de nosotros piensa que el destino de todos es el terminar sólos(as), viejos(as), arrugados(as), criando los sobrinos, cazando pollitos en los saunas, buscando sexo por internet, y hasta pagando por los servicios de algún macho lampiño superdotado (de abajo), reuniéndose con los amigos(as) igual de viejos(as) y solos(as), a hablar mal del prójimo y a evocar la felicidad del ayer.



No sé de quién fue el bendito invento, si religioso, social (o demoníaco) el hecho de tener que estar la mayor parte de la existencia después de cierta edad en la vida, acompañado de alguien, formar una vida juntos y ser "felices", de tener compañía eterna, y tener perros, hijos, gatos, lavadora y secadora, tal es la presión social, y mental, e incluso biológica, que se llega al punto de rayar en el desespero en las epocas de soledad. La soledad se toma como una imperiosa carga que hay que llevar sobre las espaldas, y que a algunas personas corroe lentamente el autoestima (triste soledad).

Hace unos nueve meses me encuentro sólo vagando por el mundo sin pareja ni nada que se le parezca, ni un prospecto, Gracias a Dios...(?). Reconozco que la soledad es muy mala compañía, y pésima consejera, que tire la primera piedra el corazón solitario que no piensa bobadas y no ha cometido locuras por no tener freno de mano al lado. Yo lo confieso, hay momentos en que siento una extraña necesidad de compañía, que no es satisfecha por la compañía de amigos, ni de familia..., es otra cosa. (Lozenge Of Love - Radiohead)


Debo confesar que tal vez soy ingenuo, que tal vez soy un romántico empedernido, tal vez un tonto, pero me rehúso a la idea de que quedarme sólo y triste y creerme que nadie en este mundo vale la pena, que el amor no existe y que todos somos unos perros infelices, que buscamos citas en el chat y copulamos como conejos siendo infieles como si fuese un pasatiempo. Debo decir que me han dado duro, que no he sido ni remotamente de buenas en estas cosas del amor, que me han puesto los cachos, que he llorado, y que de vez en cuando lloro, que me duele, pero ni con todo eso creo que debería dejar de creer (a veces).


En esta soledad que me acompaña pienso en el pasado, miro el futuro tratando de entenderme, y esperando que todo resulte de alguna u otra forma... mejor.


Me rehúso a la idea de que la felicidad no existe en forma de alguien que valga la pena, me rehúso a la idea del estereotipo del hombre gay solo, solterón cuando viejo..., me rehúso a la idea de que esta soledad sea eterna y que la felicidad no llegue jamás, reconozco como dice una sabia colega por ahí, que "la existencia debe ser lo suficientemente hermosa para poder vivirla sólo", y tiene razón, mientras se esté sólo se debería ser feliz, y es lo que procuramos hacer, pero a veces, no lo neguemos señores... necesitamos esa mano extendida, que nos invita a la felicidad, que queremos a veces, sólo a veces, sea eterna...