sábado, 31 de octubre de 2009

Hector V

Ya estaba en ese punto de no retorno, me sentía inerte de tantos sentimientos que recorrían mi ser todos juntos en ese momento. Aunque tal vez no lo crean, no lloré, no tuve lágrimas en ese momento para derramar. Quise seguir hasta el final, y debo decir que es lo más masoquista que jamás haya hecho. Quise comprobar que mi novio querido no me estaba haciendo una mala jugada, quería que todo fuera un invento, una broma, o una exageración de su parte para hacerse ver como alguien de más experiencia. Pero no..., no fue así. Al preguntar por sus últimas experiencias me dijo, sin pedirle detalles, que el primero fue un tipo de 36 años "buen cuerpo, pero la cara no tan bien" y que el último en su lista había sido "alguien muy interesante, un tipo no muy lindo pero que era todo un tipazo", y me clavó un hacha en la espalda diciéndome "eso fue hace una semana, y la verdad no me arrepiendo de lo que hice". Eso quería decir que mientras yo me compraba "La inmortalidad" de Kundera y creía que él estaba con un amigo estúpido maricotas, él se revolcaba con un tipo, y era plenamente feliz haciéndolo.


Ahí se me vino absolutamente todo abajo, las piernas me temblaban, no podía articular, ni digitar, creo que incluso no podía pensar. O tal vez sí, pensaba que qué imbécil el novio que tenía, que le soltaba la lengua a un completo desconocido, y no tener dos dedos de frente como para quedarse algo para sí, me contó su vida, no sabiendo el que estaba al otro lado de la pantalla, me contó sus aventurillas sexuales, no sabiendo que me estaba matando al otro lado. Sentí que el castillo dulce rodeado de pajaritos zonzos, se desplomaba encima mío. Ya en ese momento creo que no había más hígado para resistir, no pude más, creo que hasta ese momento, fue suficiente, me vi herido, con el autoestima por el suelo, humillado, burlado, y tras del hecho yo no era sino un novio aburrido, cuyo interés quedaba en segundo plano.


Decidí suspender la conversación, me quedé en "silencio" un momento, y decidí llamarlo, (recuerden que era viernes 9:30 pm, vivimos a 4 cuadras), lo saludé como acostumbraba, tragué 3 litros de saliva, aguantando las ganas de insultarlo, sólo por dos minutos, le pregunté qué hacía a lo que respondió: "Viendo videitos chistosos en Youtube", le pregunté que si podíamos vernos, sólo un momento, le dije: "Es viernes, noche, estamos cerca, hagamos algo...", su respuesta fue una negativa rotunda..., (ahora me pregunto si tenía pensado encontrarse con mi inexperto amigo Iván), le insistí un par de veces, porque quería que nos vieramos y hacerle el reclamo en vivo, sin shows, pero tan obtuso personaje se negó rotundamente, argumentando que estaba en pijamas, que la mamá..., que yo no sé qué. A las 9:35 de la noche, del 12 de diciembre de 2008, Pridamo explotó y le dijo todo esto que les está contando, con la ira más grande que jamás haya sentido todas las palabrotas que me enseñaron en la costa no fueron suficientes para insultarlo, le dije el verguero más grande que jamás haya salido de mi boca, le dije que me esperara en la puerta del edificio que iba para allá, y que más le valía estar ahí, pues estaba seguro que se iba a aparecer, no me gustan los espectáculos, pero hubiese sido capaz de bajarlo desde ese quinto piso a gritos, por lo menos en ese momento hubiese sido muy capaz, estaba lleno de una ira indescriptible.


Para mi sorpresa, me lo encontré una cuadra antes, con los ojos rojos, llenos de lágrimas, y no me creerían el llanto incoercible que tuve que presenciar, perdón, y perdón, y más perdón me decía, y más lágrimas, y yo... palidecía de la ira indescriptible que sentía, le dije lo típico, que era lo peor que se muriera, bla, bla, bla. Aún me sorprendo de mí mismo, tiempo después me arrepentí de no haberlo molido a golpes en ese momento, creo que se lo merecía, pero no hubiese sido capaz jamás de golpear a nadie, mucho menos a alguien a quien quise tanto (además estábamos justo diagonal a una funeraria, repleta por cierto). ´


Lo que hice en los días subsiguientes, fue llorar, estar muy triste, devolverle todo lo que me lo recordaba, y darme cuenta que era un total infeliz. Me tocó verlo varias veces por reuniones en la universidad (recuerden que nos ibamos a graduar) y pude verlo tan feliz, tan contento, tan pleno, mientras mi tristeza y mi pesadumbre hedían a kilómetros. Además de aplastarme de esa forma, no contento, remató diciendome en mi propia cara, que todo tiene su final, que no me había dicho por lástima (palabras textuales), por miedo a que yo cometiera una locura (que me suicidara o algo así..., ja!) y que el último tipo le interesaba (hope you get along), y que además de tooodo me iba a terminar ese fin de semana. Aún me pregunto cómo carajos no fui capaz de molerlo a golpes.


El día del grado, me dirigí a él y le dije que quería que me tomaran una foto con él, la mamá la tomó, le dije que se acordara de mí toda su puta vida cuando la viera, y hasta el día de hoy no lo he vuelto a ver . Puse paredes, selva, y kilómetros de tierra entre él y yo. A veces vuelve su hedor en forma de recuerdos, pero puedo decir que he vuelto a mí.



La vida me enseñó a las patadas lo difícil que es tener una relación, agradezco a los Dioses del Olimpo el haberme dado cuenta antes de cometer alguna estupidez (rules must be obeyed) , sé que mi modus operandi no fue el más honesto, pero me libró de un ser despreciable y lo mejor, pude comprobar lo que me sospechaba, me di cuenta que nunca se conoce a alguien por completo, me convencí que hay gente completamente absurda rondando por ahí, y que siempre se pueden obtener sorpresas de la inconmensurable estupidez humana (como en este caso). No sé si vuelva a creer en el amor, no sé si vuelva a enamorarme, no sé si conozca a alguien interesante, pero conociéndome sé que así va a hacer. Ahora puedo decir, soy feliz, muy feliz, y más feliz aún de darme cuenta que no fue una pérdida, el ganador fui yo...

Escribí todo esto a manera de catarsis, y juro que es la última que hago, era simplemente porque necesitaba decirlo, necesitaba desahogarme por última vez y además porque es una buena historia. Si Hector hace rato estaba muerto, ahora puedo decir que con esto está enterrado. Hoy se cumplirían 4 años y 3 días de noviazgo, celebro porque no haya sido así. Dondequiera que esté espero que vea esa foto y le de una punzada en el estómago, y sienta el mismo hachazo en la espalda al darse cuenta quién y a quién realmente perdió...




Muchas gracias por leerme!!! (lots of comment please...)

viernes, 23 de octubre de 2009

Hector IV

Ivan Daniel, era todo un éxito en ese momento, corrían las 8:30 de la noche del 12 de diciembre, y mientras yo temblaba de miedo, ira, desespero, incredulidad, y una decepción que sentía perforarme con fuerza las entrañas, Hector al parecer, creía que se había hecho el levante de la noche, me contestó el saludo, mientras yo con la tristeza más grande que jamás me haya embargado observaba su foto, esa foto con esa sonrisa estúpida que en algún momento amé, porque yo mismo se la tomé, y que en ese momento me parecía ser una mueca de burla por lo que estaba sucediendo en ese justo momento.

Justo una semana antes, fuimos juntos a un estudio fotográfico que se había contratado para la realización de las fotos del grado, y el mosaico, y esas cosas cuando uno por fin obtiene el título..., en el camino de regreso, hablamos de nuestra relación, y me hizo saber (atención a esto) que quería irse a vivir conmigo después del rural, que enfrentaría a su familia, y en un hermoso corcel blanco los dos nos iríamos juntos por las calles de la ciudad llevando nuestras pertenencias hasta el sitio destinado para querernos y ser felices..., bla, bla, bla.

Después del saludo, le hice saber que Ivan Daniel era un niño "bien" con plata en el bolsillo, que habitaba un sector exclusivo de la ciudad, que le llamaba la atención la foto con su risa socarrona, estudiante de una elitista universidad capitalina, en fin, el levante con el que cualquier marica en la noche del viernes sueña. Ivan le contó la historia de su vida, la tristeza profunda al penetrar a su novia, y los deseos de un hombre a quien penetrar hasta la saciedad. Hector, no fue inmune a los encantos de mi vergonzante invento. Hector le contó a Ivan que medía 1.75, que pesaba tanto, que los ojos tenían un brillo especial por las tardes, que tenía las piernas peludas, y que el pene le medía 18 cm. Ivan siguió ganándole confianza y hasta le preguntó que si le interesaba tener sexo casual, a lo que Hector no dudó un segundo en contestar con un rotundo "sí".

Hasta ahí, digamos que el inocente niño de su casa fiel abnegado que supuestamente yo conocía y que de cuando en cuando se autoproclamaba incapaz de herir corazones suceptibles, y juraba fidelidad hasta la muerte y que además decía iba a casarse algún día con su pareja de tres años..., se me hizo un completo desconocido. No cooordinaba, no podía digitar y toda esa descripción de la hiperventilación descrita en los libros que había leído, no tenían siquiera comparación por lo que sentía en ese justo momento.

Le seguí ganando confianza (aunque como podrán notar hasta ahora, al parecer no es tan difícil hacer eso con esta persona si se tiene buen perfil), y el morbo me dio para preguntar lo siguiente, a lo que no sé si dar gracias o arrepentirme...: "Qué tanta experiencia tienes", y cantó el pajarillo, me dejó triplemente frío, habían dos personas más en su recorrido de los cuales no tenía ni la más remota idea hasta ese momento en la noche...confieso que trataba de creer que no había absolutamente nada malo hasta ese justo momento, y de hecho así lo quería creer, quería creer que esos +2 en su lista eran sólo que el señor sólo estaba presumiendo más experiencia de la escasa que en realidad tenía.

Le pregunté si tenía pareja, por un momento pensé que me iba a decir que no, y tan grande es la estupidez humana que sin pedirle siquiera más detalles (cabe notar que hasta el momento habían sido escritos sin haber sido solicitados en su mayoría), me "confesó" que estaba en una relación de la que ya estaba mamado, de la que estaba que no daba más y que buscaba un escape..., yo entiendo que se sintiera mamado, que el amor se le hubiese acabado, entiendo que todo hubiese cambiado, yo, Pridamo Pristino que soy un soñador incansable y un romanticón obtuso, hubiese entendido que me dijeran "no lo quiero", o "ya no más" o qué sé yo, pero la sinceridad a veces no hace parte de ciertos léxicos, entenderán que la hiperventilación para ese momento ya casi se vuelven convulsiones en la sala de mi casa..., pero con un hígado de 10 kilos decidí preguntar algo más: "Cuándo fue eso? (me refería a sus últimos encuentros), y me respondió: "En abril, de vacaciones, uno..., el otro hace una semana...".


Saquen conclusiones mientras vuelvo.


viernes, 16 de octubre de 2009

Hector III

Después de esa pelea en abril, todo pareció estar bien, pero sólo fue por un tiempo, porque después todo siguió tornándose más tenso entre nosotros dos, después de encontrar ese tal registro no me atreví a preguntarle si la cuenta era de él durante unos meses, porque sabía que me iba a responder que no, y en efecto fue así, el día que le pregunté me dijo que cómo se me ocurría, hasta se molestó el personaje porque yo me atrevía a pensar mal de él, entonces decidí no darle aparente trascendencia y averiguar por mi parte si tenía la razón o dudaba ciegamente de la persona que tanto me quería, la duda siempre la tuve, y no nos digamos mentiras cuando se duda, las cosas simplemente tienden a marchar mal, en este caso muy mal.
Decidí seguirle el juego entonces, y de ahí surgió Pridamo, un personaje ideal que me haría de una vez por todas enterarme de lo que pasaba, resulta que el registro de msn, me decía que el señor bogotáxxx, se conectaba justo los días en que yo estaba de turno en el hospital, a altas horas de la noche, mientras mi idílica pareja aparentemente dormía, y yo inocente trabajaba. De vez en cuando me conectaba desde el hospital con la cuenta de Pridamo, a ver si desde el otro lado alguien se conectaba, sin éxito durante mucho tiempo. Pasó tanto tiempo que volvimos a Bogotá, los internados suelen acabarse en noviembre, fecha para la que volvimos, calabaza cada quién para su casa, pero infortunadamente ahora vivimos a cuatro cuadras, casi que en el mismo barrio. Pridamo tuvo éxito un día, el 11 de diciembre, al otro lado, bogotáxxx se conectó me contestó el saludo, pero me bloqueó, aún no sé por qué, pero así lo hizo.
No me siento orgulloso, y hasta algo de vergüenza me da confesar lo que hice después pero para mí en el momento justificó, dado que pude comprobar que tenía la razón, y que la persona con la que había compartido tanto, y a quien tanto quería al parecer se le acabó el sentimiento..., lo triste era que yo no tenía ni idea.
Esa misma noche decidí crear una nueva cuenta, un perfil ficticio de alguien asequible, por lo menos para él, acorde con sus gustos, se llamaba Ivan. Ivan acababa de salir de una relación con una mujer, novato en los asuntos homoeróticos, decidiendo experimentar con alguien bien, un tipo "bien", con un perfil "bien" al que el sexo le pintaba hasta "bien". Las manos me temblaron todo el tiempo, me tocó en el computador de la casa, porque el portátil al que me había hecho a principios de año, me lo robaron, y ahí delante de mi hermano menor, procurando tener más hígado que corazón y que sesos, mientras él veía muñequitos, yo agregaba a Hector a la cuenta de Ivan, para ver qué resultaba de ello, hasta el día 12 obtuve respuesta, Hector se conectó, y mi corazón latía a mil, les juro que hasta ese momento quise que fuera todo mentira, y que la persona que estaba sentada en la pantalla al otro lado no fuera él, preferí millones de veces morderme la lengua, y rogué a millares de Dioses porque él no fuera, pero infortunadamente al conectarse mostraba una foto que yo, algún domingo de aquellos en los que se quedaba conmigo, le tomé...

domingo, 11 de octubre de 2009

Hector II

El tiempo pasó entre cosas buenas y malas, como en toda relación, no niego que fui feliz (aunque con muy poco amor :P), y la vida me fue enseñando poco a poco, cómo era eso que llaman relaciones, que hay peleas, que hay discrepancias, que hay celos, que hay de todo un poco..., lo bonito, lo maluco, lo idílico, y lo triste.

El tiempo pasó, y nos tocó inevitablemente llegar al año más cruel de la carrera, de toda carrera, el último, en el caso nuestro el Internado, yo me quería ir con él, el decía que también se quería ir conmigo. Las plazas de internado las sortean según los promedios de cada estudiante, él tenía mejor promedio que el mío y fácilmente podía irse a cualquier parte, no es difícil concluir que los copiones y los cerebritos del semestre escogían las mejores plazas, entonces fue un complique cuadrar pero evitando detalles, quedamos juntos en lo más recóndito de la selva, Florencia Caquetá.

El internado es un asco, para aquellos que tengan amigos o conocidos médicos sabrán a qué me refiero, horas largas, días pésimos, regaños, somos de lo peorcito en los hospitales, para todos incluso para las enfermeras olemos maluco y no sabemos nada, al fin y al cabo no nos hemos graduado, según ellos, "es la oportunidad perfecta para hacer comer mierda a quien nos hará comer mierda después", parafraseando el personal de enfermería. Hicimos de las nuestras y compartimos una habitación gigante con baño y bastante privada, soñé por un momento que sería chévere compartir con la persona que amaba, pero no sabía qué tan equivocado estaba.

La convivencia, ah! la convivencia..., todo se tornó de un color tan bonito a ser una completa desgracia, el desorden suyo, que junto con el mío, se volvió un caos...

El comienzo del final fue una petición de su parte: un computador, el cual yo compré, después de comprarlo, parecía que algo hacía falta, (por favor!), y conseguí internet móvil que en esas pretéritas épocas era bastante costoso, pero todo por ese amor estúpido que me cegaba.

A él le dieron vacaciones, y casi un mes estuvo descansando, se fue un viernes si mal no estoy en medio de una pelea de proporciones épicas, yo me quedé en la selva, y él se fue a Bogotá, hablamos poco durante esos 23 días, pero cuando volvió me trajo muchos presentes, cosa que me extrañó sobremanera dado que en los 2 años y medio que llevábamos para entonces muy rara vez me había regalado un supercoco.

Un día cualquiera el computador se dañó y me di a la tarea de buscarle solución al problema dado que era un asunto de configuración, encontré sin siquiera proponérmelo que el msn tiene un registro, un pequeño registro en el que aparece la hora, la fecha de las conexiones, y hasta cifrado, la cantidad de contactos que se tienen agregados. Hasta ahí todo bien, pero encontré que aparte de mi cuenta, de la suya, de la de Carlos (un amigo gay de Neiva) había una cuenta más. Le pregunté a Carlos si era de él, pero era ilógico, dado que la cuenta era xxxbogotáxxx@hotmail.com, me lo sospechaba, no era de él, no era mía, y el tercero implicado, era él, mi novio, mi amorzote que me trajo presentes una mañana de abril desde su natal Bogotá.


viernes, 9 de octubre de 2009

Hector I

Yo lo quise, lo quería mucho, tanto, pero tanto..., que llegué a amarlo, con un amor tan puro, tan inocente, tan de colegial, lo amé demasiado, así, con ese amor con el que usualmente suelo amar. Yo me confieso soñador, me confieso ingenuo pero no ningún tonto, y esta es la historia resumida de lo que sucedió en estos tres últimos años, del por qué estoy lejos, del por qué estoy sólo, y la razón por la cual, a veces (afortunadamente ya, sólo a veces) estoy triste.


Él y yo éramos compañeros de carrera, entre tanta gente, jamás habíamos cruzado palabra, sólamente miradas, miradas que en determinado momento fueron más que dicientes, miradas que me sedujeron, miradas que sin duda fueron las culpables de mi suerte. Yo jamás había tenido una relación con nadie, la anhelaba, la deseaba, hacía poco había sucedido lo del celista, y lo del marinerito, y hacía ratos no sentía nada por nadie, hasta que me crucé con su mirada.


Un día cualquiera al revisar mi correo, encontré un mensaje anónimo de alquien a quien supuestamente le "gustaba mucho", me dijo que si quería seguíamos hablando, y decidí seguirle desinteresadamente el juego, supe que era compañero de carrera, de semestre, que le gustaba, que me miraba, hasta que concluí que era él, Hector.


Hector y yo, comenzamos a hablarnos, a pasar tiempo juntos, y de un momento a otro un 29 de octubre decidimos que seríamos pareja. Para mí el cambio fue tremendo, dado que era una persona muy exigente, y egoísta, cosas que no toleraba al principio, pero después me acostumbré (primer error). Para omitir detalles odiosos, y tediosos, estuvimos juntos durante 3 años, 1 mes y 13 días.


Hector, era mi vida, mi adoración, un tipo egoísta, ególatra, y el opuesto de lo que alguna vez soñé por príncipe azul. lo quise, lo confieso, y no sé si arrepentirme ahora.
Sé que es un poco odioso dejar a medias una historia, pero dado que es larga, para evitar el tedio prefiero fraccionarla. Espero me sirva el método, por favor, comenten, y así me motivan a una segunda entrega.