viernes, 23 de octubre de 2009

Hector IV

Ivan Daniel, era todo un éxito en ese momento, corrían las 8:30 de la noche del 12 de diciembre, y mientras yo temblaba de miedo, ira, desespero, incredulidad, y una decepción que sentía perforarme con fuerza las entrañas, Hector al parecer, creía que se había hecho el levante de la noche, me contestó el saludo, mientras yo con la tristeza más grande que jamás me haya embargado observaba su foto, esa foto con esa sonrisa estúpida que en algún momento amé, porque yo mismo se la tomé, y que en ese momento me parecía ser una mueca de burla por lo que estaba sucediendo en ese justo momento.

Justo una semana antes, fuimos juntos a un estudio fotográfico que se había contratado para la realización de las fotos del grado, y el mosaico, y esas cosas cuando uno por fin obtiene el título..., en el camino de regreso, hablamos de nuestra relación, y me hizo saber (atención a esto) que quería irse a vivir conmigo después del rural, que enfrentaría a su familia, y en un hermoso corcel blanco los dos nos iríamos juntos por las calles de la ciudad llevando nuestras pertenencias hasta el sitio destinado para querernos y ser felices..., bla, bla, bla.

Después del saludo, le hice saber que Ivan Daniel era un niño "bien" con plata en el bolsillo, que habitaba un sector exclusivo de la ciudad, que le llamaba la atención la foto con su risa socarrona, estudiante de una elitista universidad capitalina, en fin, el levante con el que cualquier marica en la noche del viernes sueña. Ivan le contó la historia de su vida, la tristeza profunda al penetrar a su novia, y los deseos de un hombre a quien penetrar hasta la saciedad. Hector, no fue inmune a los encantos de mi vergonzante invento. Hector le contó a Ivan que medía 1.75, que pesaba tanto, que los ojos tenían un brillo especial por las tardes, que tenía las piernas peludas, y que el pene le medía 18 cm. Ivan siguió ganándole confianza y hasta le preguntó que si le interesaba tener sexo casual, a lo que Hector no dudó un segundo en contestar con un rotundo "sí".

Hasta ahí, digamos que el inocente niño de su casa fiel abnegado que supuestamente yo conocía y que de cuando en cuando se autoproclamaba incapaz de herir corazones suceptibles, y juraba fidelidad hasta la muerte y que además decía iba a casarse algún día con su pareja de tres años..., se me hizo un completo desconocido. No cooordinaba, no podía digitar y toda esa descripción de la hiperventilación descrita en los libros que había leído, no tenían siquiera comparación por lo que sentía en ese justo momento.

Le seguí ganando confianza (aunque como podrán notar hasta ahora, al parecer no es tan difícil hacer eso con esta persona si se tiene buen perfil), y el morbo me dio para preguntar lo siguiente, a lo que no sé si dar gracias o arrepentirme...: "Qué tanta experiencia tienes", y cantó el pajarillo, me dejó triplemente frío, habían dos personas más en su recorrido de los cuales no tenía ni la más remota idea hasta ese momento en la noche...confieso que trataba de creer que no había absolutamente nada malo hasta ese justo momento, y de hecho así lo quería creer, quería creer que esos +2 en su lista eran sólo que el señor sólo estaba presumiendo más experiencia de la escasa que en realidad tenía.

Le pregunté si tenía pareja, por un momento pensé que me iba a decir que no, y tan grande es la estupidez humana que sin pedirle siquiera más detalles (cabe notar que hasta el momento habían sido escritos sin haber sido solicitados en su mayoría), me "confesó" que estaba en una relación de la que ya estaba mamado, de la que estaba que no daba más y que buscaba un escape..., yo entiendo que se sintiera mamado, que el amor se le hubiese acabado, entiendo que todo hubiese cambiado, yo, Pridamo Pristino que soy un soñador incansable y un romanticón obtuso, hubiese entendido que me dijeran "no lo quiero", o "ya no más" o qué sé yo, pero la sinceridad a veces no hace parte de ciertos léxicos, entenderán que la hiperventilación para ese momento ya casi se vuelven convulsiones en la sala de mi casa..., pero con un hígado de 10 kilos decidí preguntar algo más: "Cuándo fue eso? (me refería a sus últimos encuentros), y me respondió: "En abril, de vacaciones, uno..., el otro hace una semana...".


Saquen conclusiones mientras vuelvo.


5 comentarios:

  1. Observé en silencio todo este tiempo pero hoy no puedo evitar decir: esto si es doloroso.

    Saludos

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  2. Y yo que pensaba que la cosa no podia peor, no se porque tengo la ligera impresion de que se pondrá aun mas mala!!!

    Saludos!

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  3. Pridamo

    Es relativo, quien quiere la honestidad?

    Seguro habrías soportado todo cuanto te enterabas si te lo hubiesen dicho de frente?

    Lo digo desde el otro burladero, el que dice de frente, al que le importa, las cosas tal cual son... y créeme, también uno se hiperventila, y tambien se requiere un higado de 10 kilos... tambien se desconoce a quien se creía conocer.

    Como lo decia en mi blog...La Honestidad Duele.

    Quiero mas.

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  4. ¿Qué podré decir al cabo de tantas cosas?, tienes todo el derecho a que se rompa el corazón despúes y a esperar de la vida que al hombre le vaya muy bien, para no tener que volverlo a ver jamás.

    Un abrazote.

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  5. La verdad si uno no confundiera el sexo con el amor esta historia no existiria, comprendo la frustracion por la que pasas, y no puedo evitar la similitud que tuve con una situacion bastante similar en tiempos recientes (creo que ya lo habia comentado), afortunadamente mi vengaza fuae sanguinaria y sin mentiras, espoeremos haber que pasa.

    Un abrazo y gracias por tu visita y tus comentarios.

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