sábado, 20 de febrero de 2010

De Cástor, Pólux y otros demonios

Señores, excusome por haberme ausentado tantísimo tiempo de mi modesto y poco visitado Blog, pero me agrada saber que algo mi ausencia se ha notado. Cosas han pasado, muchas cosas, pero para resumir, terminé mi larguísimo, tedioso, lejano, y tan sufrido rural, gracias a Dios! Ya tengo registro (yuju!), me fui de paseo para mi natal terruño a Carnavales (me porté bien, infortunadamente), me tocó volver a Bucaramanga para tramitar el registro (pero no volví a ver a ojos hermosos jeje) y la razón del post, conocí a un tipo. Espero de veras que las ausencias no sean tan prolongadas, porque entre esos ires y venires el tiempo se me consumió, y espero que volver a mi capital querida del alma, y el trabajo y demás me den tiempo para seguir escribiendo y tener cosas para comentar, como la siguiente.




Un día de esos de ocio montado en ese mugroso páramo, la dejadez interna, el morbo incipiente, la lejanía mental, y la tan asquerosamente pegachenta falta de oficio y fuerza de voluntad me hizo crear una cuenta en un sitio de esos hechos para crear perfiles para buscar machuco, o en su defecto un polvazo efímero con amnesia post coito. El cuento, yo tengo como perfil el icono par defaut, sin foto, con un mensaje espanta machos, que me ha servido para nada (pero así se queda carajo!), en el que digo que soy algo así como un freaky aparentemente más maluco que un coágulo con mocos, que come más libros que manes, cosa aparentemente muy poco atractiva para la horda de hombres y locas en celo en tal página la cual me reservo el nombre para que no caigan en tan malignas redes (jeje).


Entre penes y nalgas ofrecidas encontré un perfil interesante de un tipo "bien" según su perfil (de lo que sólamente el nick tiene) que me respondió a pesar de mi dejadez en el perfil, y de mi foto insulsa (privada) con gafas y bata, entablamos una conversación interesante, un tipo que perfilaba interesante bajo unas condiciones interesantes, con el que intercambié teléfonos, y en el que invertí un montón de minutos de mi plan. Todo parecía ir bien, me contó su vida en poco tiempo, me dijo que tenía un gemelo idéntico, del cual sospechaba compartía también su gusto por los hombres, y me juró con ahínco que era el tipo de gay que no ha pisado un bar en su vida, porque qué pecado!, que no conoce a nadie gay, que es todo un santo, y pues yo con mis dudas, como el huevonazo que no puedo dejar de ser, lo creí... a medias porque estoy aprendiendo jeje


Hubo un tiempo en que por algún polvo mágico (literalmente), desapareció como por arte de magia, sin más ni más, pero así como se fue, regresó, dizque alejado por problemas familiares, bla bla bla. Ya cuando volví a Bogotá, nos vimos, y pa qué el tipo era todo lo que decía ser, físicamente estaba bien, y esa labia que me gustó desde el principio no era una pantalla, su verborrea tenía un encanto para mí indescriptible. Debo confesar que para mí los hombres inteligentes tienen un encanto que supera con creces aquello que puedan ofrecer con sus dotes físicas, y que una "Verbosidad persuasiva" + Elocuencia + Inteligencia - Carreta = a un TIPAZO que para mí... se traduce en hipersalivación evidente y que usualmente me suele encantar.


Nos vimos un par de veces y decidimos ir a un bar de mala muerte para tomarnos algo, mostraba un nerviosismo único, tanto, que me parecía que era cierto por estar en un sitio lleno de pecado. Las cosas transcurrieron bien, hasta un día que no contestó llamadas, se perdió con evasivas: "están pintando la casa, no podemos vernos" jejejeje, ese día estaba planeado, saldríamos a un sitio gay a tomarnos unas cervezas y pues sería un buen día fuera de morbo. Yo, entendiendo perfectamente el mensaje emitido, decidí irme a perder en los brazos de mis amigos, desgraciados con menos oficio que el que usualmente tengo y el tedio, el morbo y demás nos llevaron donde todos los pecados y las maricas se juntan aunque lo nieguen las malparidas... un sauna.


La vida es una perra como dije en el último post, pero a veces es tan chistosa que oh sorpresa, al llegar al sauna me encuentro con el susodicho, en bola, acariciándole el pelo a un man que yacía de forma tierna en su regazo, y al verme no pudo ocultar su sorpresa, el rubor de sus mejillas y el de sus orejas evidenciaron lo que sentía, pero su expresión se volvió impasible, tanto que me pareció perturbante, yo temblaba de la ira, no podía hacer nada, porque ¿qué tal que fuera el gemelo marica? entre los vapores que borraban su figura lo detallé a lo lejos, y él me lanzaba de vez en cuando una mirada tímida.


Yo no soy de esos que hacen shows injustificados, y no lo hice, sólo lo puteé mentalmente, decidí llamarlo al celular, y obviamente no me contestó, porque no llevaba el celular consigo (estaba en bola), sólamente me miró con cara de cordero, y me confirmó que por más idéntico que fuera su gemelo, era él el mancito que había conocido, haciéndose el imperturbable para culpar a su gemelo, decirme que él no era ese que yo había visto y que estaba supervisando cómo se secaba la pintura sobre las paredes de su casa. No pasó absolutamente nada y en este aspecto no tengo por qué mentir, cosa que me parece, fue lo mejor. Con esta última "experiencia" me pregunto cómo creer, si los hombres somos tan así, confieso que quiero creer, creer nuevamente en alguien, olvidando todas las mentirotas que me han dicho que les he confiado a través de este blog, pero en fin... Memorable la situación y extremadamente risible.


Era él no me queda la menor duda, tan es así su vergüenza que jamás volvió a llamar, no se volvió a reportar, sólo me he reído mucho de la situación parecida a la típica situación de la novela ridícula donde la gemela malvada hace fechorías culpando a su inocente, casta e impoluta hermana idéntica, pero qué vainas que me haya tocado a mí la malvada, y la más morronga.